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Estamos frente a la estafa maestra municipal en plena cuarta transformación para Hidalgo. El caso de una contribuyente morosa que acudió a apagar su impuesto predial para ponerse al corriente con un importe de $7823.76 y del cual le entregaron un recibo debidamente sellado, en hoja membretada y hasta con un código QR, resulta que la Dirección de Catastro de ese ayuntamiento 2024-2027 desconoció el ingreso en dinero en efectivo de tal cantidad, lo cual quedó asentado en un documento que firmó la propia directora de ese organismo.
Ahí le ofrecieron dos “soluciones” al dinero que se esfumó en el momento que el funcionario lo recibió y extendió el documento que lo acredita que incluye su nombre : “hablar con la presidenta municipal o volver a pagar”.
Al consultar con un integrante de la Barra Mexicana Colegio de Abogados de Hidalgo de qué debe hacer la contribuyente, la orientaron: “Por orden de importancia y cadena de responsabilidades: primero solicitar a la alcaldesa que haga la investigación; si es omisa, acudir con los síndicos procuradores; en caso de no ser atendida, con los regidores y poner en conocimiento a quien sea titular del Órgano Interno de Control de la presidencia municipal”.
Si nadie de esos actúa, se le puede fincar responsabilidad legal por su inacción, empezando por el de la Contraloría municipal.
Además es importante acudir a la Procuraduría General de Justicia del estado, concluyó la orientación el especialista en Derecho.
Por su parte, un perito fiscal contable rastreó algún comprobante y datos del pago del impuesto predial de la contribuyente y no encontró evidencia, y en un ejercicio extra tampoco de otros diez ayuntamientos existe información.
Está no es la primera vez, ya había sucedido en 2020, y tal parece que el de abril de 2025 sigue la misma ruta de impunidad que aquel, aunque en el primero se puso en conocimiento a la contraloría municipal y, no por intervención de ésta, se le corrigió el recibo al contribuyente por los $15700 pesos en vez del que le habían extendido de $700.
Dicen que hay en proceso una auditoría por el de 2025, sin embargo han pasado tres meses sin que la afectada haya sido notificada si así fuese.
Tengo otra denuncia en otra localidad, pero no me entregaron copias de los pagos del servicio de agua potable.
La misma forma: el dinero se esfumó en cuanto la cajera lo recibió e imprimió el papel con los debidos indicadores de seguridad que amparan que el dinero en efectivo ingresó.
El perito fiscal no descartó, como el abogado, que lo mismo está pasando en las 83 alcaldías restantes porque “un ciudadano cualquiera que vaya y pague en las cajas de las presidencias municipales está indefenso de comprobar que su dinero no entró a la caja y su recibo es falso”
Pero ni en el pasado como en el presente, la Contraloría estatal o la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo han encontrado un pretexto para intervenir a todo el personal de las cajas receptoras de pagos de las presidencias municipales, como sí hubiera sucedido aplicando la máxima: “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
Si viviéramos bajo esa ley, “me canso ganso” que para el próximo 5 de septiembre ningún alcalde haría público su primer informe debido a que habrían sido intervenidas sus áreas recaudadoras y ellos sujetos a una investigación por posibles desvío de recursos públicos y peculado, pero eso no sucederá porque el infaltable ingrediente político partidista los protegerá: “no somos iguales”, sea de la boca de quien salga.
Vigente el secreto a voces: son la “caja chica” de los presidentes municipales el pago del predial y del agua, quien diga lo contrario es que no ha visto al actual alcalde que le abren la caja con el dinero del predial y lo que agarré su mano, “yo lo ví”, me aseguró un abogado.
En ese entramado, todos los niveles de gobierno salen salpicados, también razón para la inacción legal, algo pasaría si los contribuyentes pagaran impuestos y el gobierno dejará de recibir dinero en efectivo, aunque así como ahora, los funcionarios se sofisticarían para desviar recursos; hackear cuentas bancarias se volvería un delito normal en sustitución al desvío de dinero.
El que nunca va desaparecer -por más que los de Morena digan desde Japón, España o de algún otro punto lejos de México, que ellos no son como los políticos del pasado-, es el delito de peculado porque hay varias formas de ser los nuevos ricos a costa del cargo.
DE MIS TREBEJOS:
Me quedé sin palabras nada más de ver cómo resultaron igual que sus antecesores, no hay forma de afirmar lo contrario.
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