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Con M de Mujer

Marzo 08, 2026 76

 

Cada 8 de marzo suele repetirse una escena para todos conocida: discursos, consignas, cifras y compromisos. Pero más allá de la liturgia política, el Día Internacional de la Mujer obliga a hacer un corte de caja incómodo pero necesario, primero hay que reconocer los avances reales y, al mismo tiempo, admitir que falta mucho por hacer. En el terreno electoral la igualdad sustantiva todavía no es una meta alcanzada.

México ha dado pasos que hace apenas dos décadas parecían improbables. Hoy el país vive un momento inédito: una mujer en la Presidencia de la República, gracias a la paridad constitucional en el Congreso de la Unión; 250 diputadas de 500 y 64 senadoras de 128, y un número creciente de mujeres al frente de gobiernos estatales y municipales.

La reforma constitucional en materia de paridad cambió las reglas del juego político. Lo que antes dependía de la voluntad de los partidos hoy es una obligación legal, candidaturas equilibradas entre hombres y mujeres y acciones afirmativas para corregir desigualdades históricas. Ese cambio institucional ha tenido efectos medibles. Pero también tiene límites.

Si se observa el nivel de gobierno más cercano a la ciudadanía que son los municipios, la brecha sigue siendo evidente. En México existen 2,478 municipios y alcaldías; de ellos, apenas 545 eran encabezados por mujeres, osease, alrededor de 28.9% del total según datos del Instituto Nacional Electoral.

Es decir: el país puede presumir paridad en el Congreso, pero todavía no en el territorio.

Hidalgo ha tenido un avance significativo… pero no definitivo. En ese contexto, el caso de nuestro estado merece atención. Tras las elecciones municipales de 2024, 41 de los 84 municipios del estado son gobernados por mujeres, lo que representa 48.8% de las alcaldías, una cifra cercana a la paridad total.

El dato no es menor. Hace apenas unos años la situación era muy distinta: en el proceso electoral anterior apenas 15 mujeres habían alcanzado una presidencia municipal, lo que demuestra el salto cuantitativo que ha tenido la representación femenina en el ámbito local.

Este cambio no ocurrió por casualidad. Fue resultado de reglas electorales más estrictas, como la obligación de postular candidatas en determinados municipios, y de una presión social creciente para romper inercias políticas profundamente masculinizadas.

El resultado es claro, Hidalgo se ha colocado entre las entidades del país con mayor porcentaje de presidentas municipales. Sin embargo, la estadística también revela otra realidad: la igualdad formal no siempre se traduce en igualdad sustantiva.

En muchos municipios del país y también en Hidalgo,  las mujeres llegan al poder en condiciones más complejas: tienen acceso a menos financiamiento, con mayor escrutinio público y, en no pocos casos, son objeto de violencia política de género.

El problema no es solo quién gana elecciones, sino quién puede ejercer el poder en condiciones reales de igualdad.

De hecho, durante décadas hubo municipios en Hidalgo donde nunca había gobernado una mujer, lo que obligó al órgano electoral a establecer acciones afirmativas para corregir esa exclusión histórica.

Ese dato explica bien el fondo del problema, la desigualdad política no es coyuntural; es estructural.

El Día Internacional de la Mujer no debería reducirse a una conmemoración simbólica, es más que una fecha. Es, o debería ser, una evaluación de resultados.

Los avances están ahí: paridad legislativa, más gobernadoras, más alcaldesas, más presencia femenina en los espacios de decisión. Pero la igualdad sustantiva, la que establece nuestra carta magna, implica algo más profundo, que el acceso al poder, la seguridad en su ejercicio y que las oportunidades políticas sean verdaderamente iguales.

Y en ese terreno, todavía queda camino por recorrer.

Porque si algo demuestra la historia reciente es que cuando las reglas cambian, la política también. Y cuando más mujeres gobiernan, la democracia deja de ser un discurso para convertirse, por fin, en una realidad compartida.

En otras palabras, el avance es innegable.

Pero la meta, la igualdad plena, aún no está conquistada. 

Y ese pendiente, también se escribe con M de mujer.

@David_Tenorio

 

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Last modified on Domingo, 08 Marzo 2026 23:01